La primera gran noche del Grand Casino Monticello se celebró con un gran despliegue de lujo. Quince mil metros cuadrados de puro glamour a sólo 57 kilómetros de Santiago. Los estacionamientos y el sector de fumadores, estaban abarrotados completamente.
El ludópata protagonista de la novela "El jugador", de Dostoievsky, se hubiera vuelto loco con las múltiples opciones del nuevo Grand Casino Monticello. El sólo sabía arriesgarse con el "rojo o negro" de la ruleta, pero acá, por ejemplo, tendría que haber comenzado con aprender a usar la tarjeta electrónica con que se hacen las apuestas.
El casino cuenta con 1.500 máquinas de azar, 80 mesas de juego, 300 posiciones de bingo y una despampanante rubia que recibe a los clientes en la puerta dando la bienvenida y explicando que la entrada vale $2.500. Vistiendo un insinuante vestido rojo, escoltada por dos guardias los conduce hacia los cajeros para que adquieran la tarjeta electrónica que les permitirá, según ella promete, “pasar una noche inolvidable.”
A pesar de todo lo anterior, el detalle más "chic" de la decoración del casino lo tienen los baños: en lugar de grifos, los lavamanos tiene pequeñas cascadas por donde el agua sale iluminada con luces de neón. En el «Salón Privé» -la zona VIP del casino- también hay máquinas y mesas de juego.
Fuente: Artículo originalmente publicado en MediaGambling
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